jueves, 7 de mayo de 2009

Cuba, o el contraste hecho pais


Y volví de Cuba, con la maleta cargada de ron y de experiencias, con pena y motivación, con una lección aprendida: nunca juzgues a la primera.


En un país donde la política es un tabú, y la forma más generalizada de llamar al jefe de Estado es con un leve frotamiento en la barbilla, pensar es todo un riesgo, y los que no atrevemos no solo a pensar, sino a gritar nuestras inquietudes con una seguridad basada en la herencia de años de lucha por las libertades, nos encontramos ante un escenario dificil de abordar.


En todo momento sufrí las miradas censoras de mis compañeros de viaje, que con tan solo la mención de las palabras "comunismo", "socialismo" o "libertad", caían como lobos sobre mi.


Afortunadamente, conseguí franquear la censura, y pude hacerme con una opinión que ahora compartiré, y que es tan personal como dificil de explicar, e incluso de comprender.


Como dice el título, Cuba es un país de contrastes. Contrastan la falta de libertad con el desarrollo de derechos básicos, que muchos paises desearíamos con fuerza.


Tambien sobresale la represión, aunque heredera de la anterior, con que está sometido el pueblo cubano, y, pese a que la libertad es algo irrenunciable en cualquier caso, hemos de juzgar al castrismo en sus justos términos, y no con la mirada ligera de alguien que solo tararea una canción.


Cuba es un caso tan especial que comprenderlo es una entelequia, incluso para los propios cubanos.


Sin duda, el "problema Cubano" reside en factores de muy diversa índole. Política interior, régimen dictatorial, comunismo desfasado... Pero también la política exterior, el embargo, y la propia actitud personal de los cubanos influyen en que se mantenga una situación que no es buena mas que para los que están en la élite del poder.


Los primeros en nombrar son de sobra conocidos. Una política represora, sin representatividad, sin libertad nunca llevan a algo bueno. Pero lo segundo adquiere potencia cuando se constata que la actitud de una potencia como EEUU al mantener el embargo no es nada persuasiva, ni tiene efectos positivos sobre la población.


El tercer elemento, la actitud del pueblo cubano es, sin duda, el asunto más delicado, y el más personal.

La libertad no te la regalan, te la ganas. Bajo esa premisa, tan sabida por los europeos, nace lo que deberia ser el futuro del pueblo cubano, como lo fue del español cuando nos vimos en una situación similar (solo en la forma, ya que el fondo era tremendamente distinto).


Castro tiene detractores. Muchos. La pregunta es, quién se atreve a dar la cara? Quien se atreve a arriesgar su vida, su libertad, su familia, por ganar la democracia?

Casos de ese tipo conocemos en España muchos. ¿Cuanta gente se manifestó en las universidades madrileñas en los años 70, actos que ni nosotros nos atreveriamos a hacer ahora?

¿Cuantos trabajadores estaban afiliados a los sindicatos ilegales en esos años, aun sabiendo que podian ser encarcelados y ejecutados por ello?

¿Quienes formaban el PSOE, el PC, los partidos republicanos, sabiendo que se jugaban la vida?


Franco murió en la cama, si, pero bajo esa apariencia de haberlo dejado todo bien atado, habia una verdadera avidez de democracia y de libertad, el último error del dictador, que redundaría en beneficio del pueblo español.


He ahi la gran diferencia con Cuba. La gente se queja, pero ¿actúa?. Un país con una clase media inexistente, con poder económico nulo, no puede esperar a que se muera su dictador para que le regalen el cambio. Tiene que poner cada uno su grano de arena, creerse ese cambio y luchar por él, porque sólo asi llegarán a tener poder.


Es entonces cuando me siento apenado. Porque la historia es sabia, y no estamos ante un caso nuevo. ¿Alguien recuerda la URSS?


Cuba corre peligro de convertirse en un nuevo fracaso, como fue Rusia, que pasó de un comunismo férreo, distitno al chino, a un capitalismo sin ley.


De gobernantes corruptos comunistas, a gobernantes corruptos capitalistas. Y si algo sabemos en el mundo capitalista es que los derechos se esfuman como el dinero en bolsa, si no se atan bien.

Ahora Cuba goza de una serie de derechos irrenunciables, como irrenunciable tiene que ser la disposicion de sus habitantes a mantenerlos, cambie lo que cambie, pase lo que pase.


Si no, corremos el peligro de que quien pierda, como siempre, sea ese pueblo, que caerá, como los rusos, en una depresión aún mayor que la que viven ahora, y donde la palabra democracia quedará tan embarrada que tardarán décadas en volver a creer, si es que éso pasa.


El castrismo tiene los dias contados. Pero está en la mano del pueblo cubano decidir si quieren ir hacia Yeltsin o hacia Suarez, si quieren un hoyo o una democracia.


Sin duda, nosotros seremos testigos, pero solo éso, testigos, ya que si algo nos dice la historia, es que nadie se salva si no quiere hacerlo.


Un saludo, y gracias por leerme.

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