martes, 21 de abril de 2009

Aznar, o las recetas de un mal cocinero.


Habla el autor del milagro. ¡Si, el milagro, el milagro Español!, y lo hace con una autoridad que no le corersponde, y con una frivolidad que resulta pasmosa.


Nos habla de flexibilizar el mercado de trabajo, eliminar subsidios. Vamos, una máscara mal construida de derribar el "estado del bienestar", los pilares del estado social, cuando no se da cuenta de que el edificio en ruinas es el sistema del libre mercado salvaje.


Salimos de la crisis en los 90, si, pero cabe preguntarnos, ¿a que precio?. Decretazos, burbuja inmobiliaria, inflacción... éstas son las consecuencias del milagro Español de Rato y Aznar, y éstas son las causas del "Crack de 2008".


Quien siembra vientos recoge tempestades, dicen por ahi, el problema es que en este caso, quien sembró vientos perdió unas elecciones, y las tempestades las recoge quien no hizo otra cosa que abonar el terreno.

Si, Zapatero tiene responsabilidad en lo que pasa. No seamos hipócritas. Pero su responsabilidad responde a no haber introducido reformas en ése sistema tan viciado, en haber remado a favor, y haber mantenido en sus manos la patata caliente de la burbuja inmobiliaria.


Y estalló. Y se llevó por delante la credibilidad de Solbes.


La pregunta es, ¿ahora que? ¿cómo salir de esta? ¿qué debemos hacer?.


¿La respuesta? Poner en práctica lo más sagrado de nuestra ideologia. Usar nuestra responsabilidad como partido en el poder para asegurarnos de que los más debiles no caen presa de este monstruo del paro, y que, si cayeran, como de hecho está pasando, sepan que tienen detrás al Estado Español, garante de sus derechos.


Por eso el ex-presidente Aznar, cuyo título aterra hasta al más valiente, fiel a sus teorias neo-liberales y anti-sociales, sólo propugna un enorme paso atrás en la historia de España. Un paso a la época en que el trabajador era un ser anónimo, sin derechos y sin prestaciones, cuando la sociedad caciquil podia hacer y deshacer en el mercado de trabajo lo que más conviniera a sus intereses, y donde el socialismo no era sino una ilusión en la mente de muchos.


No estamos en ésa época, y lo hemos de demostrar, por eso, ante las aberraciones, hechos, y ante la ideologia, respondamos con ideologia. Ni un paso atrás en la reivindicación de derechos, o el fantasma del pasado comerá terreno a lo que tantos hombres y tantas mujeres conquistaron con el sacrificio de su vida y el derrame de su sangre.


Ahora toca ser más socialista que nunca, y recordar lo que significa todo el ideario de nuestro partido, que, como ya se ha dicho alguna vez, no es solo un partido, sino una forma de ver la vida.


Un saludo y muchas gracias por leerme.

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