miércoles, 30 de diciembre de 2009

El Belén del Ayuntamiento, o la derrota de la Constitución y la ciudadanía frente a la religión...


Transcribo la intervención en el Pleno del Ayuntamiento de Almansa del dia 29 de Diciembre de 2009.


Buenas tardes.

Intervengo en este turno dedicado a la ciudadanía para hacer un ruego a los responsables municipales de parte de las Juventudes Socialistas de Almansa.

Nos hallamos en el espacio más importante de un municipio, y asistimos al acto básico y principal de una institución democrática, el Pleno del Ayuntamiento.

La sesión plenaria, como digo, es el acto más sagrado que otorga la Constitución para el gobierno de una ciudad, y, como dice nuestra Constitución de 1978, el Estado se define como aconfesional.

Es por ello que no comprendemos la colocación de un símbolo religioso como esta representación de la Natividad, una indudable muestra de la religión católica en un lugar donde sólo la democracia, sin doctrinas religiosas de ningún tipo, debería estar representada.

Así pues, asistimos a una clara vulneración de los valores esenciales de la Constitución, la libertad religiosa, y la SEPARACIÓN DE LA IGLESIA Y EL ESTADO, como norma fundamental de la convivencia.

No estamos en contra del Belén, ni en contra de la Iglesia ni de la religión, sino de la intrusión de la religión en el Estado, y de que el Belén, como símbolo religioso, se ponga, como podemos comprobar, simbólicamente entre el pueblo, nosotros, y el Estado, ustedes.

Rechazamos, por ello, que la Iglesia o la tradición de determinada religión entre dentro del salón de plenos de un Ayuntamiento, porque además, señores concejales, estamos asistiendo a un grave perjuicio del derecho de todos los almanseños a asistir al Pleno con comodidad, si así lo desean.

Podemos comprobar lo inadecuado que es para el alojamiento del público y la prensa, y lo mermada que queda la capacidad del salón.

Ya el año pasado se colocó este Belén, y no dudamos de la bondad del gobierno local de dar una oportunidad de colocarlo a su propietaria, pero bien sabemos que existen multitud de espacios donde hacerlo, sin que tenga que ser en este salón de Plenos.

Cierto es que las estatuas, ni se quejan, ni opinan, ni critican, como hace el publico cuyo espacio ocupa el Belén, algo que, sin duda, deben agradecer los responsables municipales. Mejor estatuillas que público, aunque sea un mes al año.

Por todo ello, rogamos en la forma, y exigimos en el fondo, que se cumpla la Constitución , y que el año próximo se varíe la situación de éste Belén para no agredir ni a los ciudadanos interesados en venir al Pleno, ni las sensibilidades de los que pensamos que la religión ha de estar fuera de las Instituciones democráticas.

Muchas gracias

domingo, 13 de diciembre de 2009

Puertas Abiertas en el Congreso de los Diputados


Un año mas, los leones han dejado entrar a España en el Congreso de los Diputados.
Es curioso que lo diga de ésta forma, ya que, en teoría, los diputados son España, porque son su más fiel representación democrática, pero en estos momentos de crisis ideológica y política, España se separa de sus representantes, y da más valor a las inmensas colas que se agolpan desde la madrugada para pasar al Palacio de los Leones.

Como cada año, coincidiendo con el puente de la Constitución, las jornadas de puertas abiertas del Palacio del Congreso han hecho accesible el edificio más importante de España, por su valor simbólico sin duda.
Éste año yo he estado allí.

10 años he esperado para poder observar el reloj astronómico, el original de nuestra Carta Magna, los tapices, los pasos perdidos, los escaños.
Un edificio que, como he dicho, quizás sea el más importante de España en cuanto a simbolismo, pero que también guarda un lugar privilegiado para mí, tanto por su valor histórico, como arquitectónico.

Desde las 7:20 de la mañana en la cola, en la fachada posterior, y ya sentía el cosquilleo de la ilusión. Vislumbraba la biblioteca de dos plantas por un sutil descuido de las cortinas, y veía allí la colección de libros que solo unos privilegiados pueden hojear.

A las 9 de la mañana, por una decisión del Presidente Bono nos dejaron pasar.
Seguridad. Es la palabra que lo impregnaba todo. Controles, maquinas, policías nacionales… un rosario de medidas para evitar problemas, y después, algo mucho más dulce: chocolate caliente y caldo (por orden del de Salobre) para dar la bienvenida a la casa de todos, la casa de España.

Y comienza la visita. Entrar por la puerta de los diputados, ver los tapices y las alfombras, las salas y las mesas, los cuadros, los espejos y las lámparas, tantas veces vistas en televisión, hace que pienses que realmente no estas allí, que es una ilusión de la memoria.
Pero si, allí estas, y no es un recorrido virtual, que te obliga a andar. Me paro, miro, remiro y vuelvo a mirar. Doy pasos atrás y adelante, no me lo creo. “Madre mía, no me lo puedo creer”, es la frase que más repetí en toda la mañana.

Y de repente, el Hemiciclo. Se me corta la respiración al mirar para arriba. No veo los famosos disparos, no me alcanza la vista, da igual, resuenan en mi cabeza. Como los debates sobre guerra y paz, los discursos de investidura, las mociones, las votaciones, las sesiones de control, el “mire usted” y el “por consiguiente”, el “manda huevos” y “las fuerzas de la naturaleza”, el “váyase”, y el “señor presidente, señorías”.

Parece tan pequeño, pero a la vez tan grande. El banco azul, las bancadas granates, huérfanas de sus inquilinos por 4 años, que huyen de las puertas abiertas.
Hoy hay un hemiciclo del pueblo.

En el centro, el omnipresente Bono concede una entrevista a la radio pública. Nos sentamos y escuchamos, pero, ante todo siento el lugar con una fuerza descomunal.

El atril, la presidencia, los sillones reales, la palabra.
Me viene una imagen, las Cortes Franquistas, donde ahora se sienta el pueblo se sentaron militares, obispos, falangistas. La vergüenza de un edificio, malogrado hasta la médula, pero ya no es así, hoy diferente.

Sentado en el escaño de Guerra me trago la entrevista, y, terminada, consigo el trofeo, una fotografía en el escaño del Presidente del Gobierno, otra novedad por cortesía del paisano Bono.

Me pregunto cómo verá Zapatero el país desde éste escaño todos los miércoles. Es, según pude comprobar, una posición perfecta para dominar el hemiciclo, a toda la oposición, y a la tribuna. Visión perfecta pero, ¿audición perfecta? Por el bien de España esperemos que si.

Toca irse, ha sido una experiencia electrizante. Continúa la visita por las distintas dependencias. Después salimos y nos encontramos con Madrid a las 10:30 de la mañana, bullicioso, atareado, secuestrado.

Ése día colmé una de mis aspiraciones máximas en Madrid: visitar el Congreso de los Diputados.
Visto vacío, ahora toca verlo en su normalidad, como público. Otro día será, por ahora, ya estoy tranquilo, y feliz.

Un saludo y muchas gracias por leerme.