lunes, 30 de marzo de 2009

Autocrítica? No gracias, soy demócrata...


Es curioso lo que aprende uno cuando escucha. Aprende, mas bien constata, los errores que hacen que la política esté tan denostada. Lo curioso es que ésto ocurra en el lugar donde debiera suceder justamente lo contrario, es decir, entre compañeros, entre colegas, entre cómplices.
También es curioso aprender a desilusionarte de las personas que un dia te seducen con miel en los oidos, gritos de libertad y palabras que te llenan de orgullo, y por el contrario otro dia cometen un atentado contra la integridad moral de los que nos sentimos demócratas y socialistas.
¿Por que digo ésto? El pasado fin de semana asistí a un minicongreso regional de las Juventudes Socialistas de Castilla-La Mancha. Fue una experiencia extremadamente motivante, educadora y generadora de orgullo, pero tuvo una mancha que, sin duda, se convirtió en la anécdota de las jornadas.
Si hace pocos días decia aqui mismo que el señor Torres Mora dejó una marca indeleble en mi pensamiento en Barcelona, no hizo lo contrario en Cuenca. Desgraciadamente fue en el sentido extremadamente opuesto.
Este político como la copa de un pino, hay que reconocerlo y admirarlo por ello, no dudó en afirmar que la autocrítica es antidemocrática, y que el líder no debe ejercerla nunca.
Además afirmó que el líder debe ocultar sus errores, pare evitar la crítica, que de seguro le llegaria en el caso contrario.
Éstas palabras cayeron como una bomba en mi cabeza, así como en la de mis compañeros de pensamiento, que inmediatamente dejamos que la ira contenida ocupara el hueco que la estupefacción se habia formado.
Eso si, su razonamiento estaba impecablemente planteado. Afirmó que la democracia daba el poder de la crítica para así controlar al lider, que no debia hacer autocrítica porque ya habia alguien que ocuparía ese puesto.
En las dictaduras, por el contrario, no existía el poder de la crítica, con lo cual la única forma posible era la propia autocrítica del lider.
Impecable en el papel, sí, pero deleznable en su dimensión moral, al menos a través de nuestro juicio.
Y es que, como no dudó en decir un compañero, la autocrítica es la base de un buen lider. Ésa capacidad de entender que uno obra correctamente.
Quizás no fue Torres Mora, sociólogo, eminencia en el campo ideológico, pilar moral del Partido Socialista Obrero Español, conferenciante y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, consciente de que su argumento hacía aguas en algo que yo, personalmente, y mis compañeros, colectivamente, tenemos muy claro: La autocrítica es el fino hilo que une al lider con la responsabilidad en sus decisiones. Roto él, no queda mas que el desecho de alguien que piensa que lleva siempre la razón.
Así, el producto de los anti-autocritica sería (y es, efectivamente), un rosario de líderes fracasados, tumbados por la voluntad popular, que se ensimisman creyendo que siempre actuaron correctamente, culpando de su fracaso a aquellos a los que sirven, viendo fantasmas por doquier... Un Jose María Aznar, un Felipe Gonzalez, tantos y tantös otros que se rigen por dichos patrones.
Y ahora, argumentemos. ¿Por qué autocrítica? Porque es imprescindible para ser conscientes de un error. Nos critican, les rebatimos, pero si la crítica es fundada, no nos queda mas que hacer autocrítica y reconocer el error. Ése es el proceso lógico. ¿Por qué esperar a que nos tumben por demostrar un superavit de orgullo? No es ése el camino.
Como dije al principio. Ésta es la razón del comportamiento de nuestros líderes. El dialogo de sordos en las Cortes. Todos critican, nadie se autocritica. Y ésta es la razon del desprestigio de una labor tan importante como bella, que es la política, y en la que hay, como podemos observar, demasiadas cosas por cambiar. ¿Quien se apunta?
Un saludo, y gracias por leerme.
**Hoy, a día 14 de Septiembre de 2010 corrijo un grave error que cometí en la redacción de éste post, y es el faltar al respeto a un compañero socialista como es José Andrés Torres Mora.
No cambiaré de argumentos, sigo pensando lo mismo, pero tengo que pedirle disculpas por el uso de adjetivos que nada tenian que ver con el debate.
Siento el prejuicio producido y espero que a partir de ahora la crítica en mi vida privada y pública se rija por el respeto hacia el honor y la integridad de las personas.**

viernes, 27 de marzo de 2009

Franco avanza con Rita


La primera impresión ha sido de estupor. Lo reconozco. Un calambre me ha recorrido el cuerpo, entre otras cosas porque he malinterpretado lo que los medios voceaban, la última hora desde ésta ciudad en que resido: Franco, alcalde honorifico de Valencia.
Tras una aclaración he salido de mi error, y he entendido que no era una nueva decisión, sino que el ayuntamiento de la ciudad del Turia, gobernado por la señora de la fotografía, ha decidido mantener en el privilegio de la alcaldía honorífica al especimen que fue máximo gobernante en España durante casi 40 años.
Es entonces cuando el estupor ha transmutado en una sensación que fundía la impotencia con la comprensión, hacia alguien que nunca ha negado su pasado, e incluso se ha regodeado de ello.
Visto desde éste punto de vista, y pese a que a muchos falsamente les duela, podemos afirmar que el Partido Popular se erige como defensor de la memoria histórica del franquismo, algo que demuestran cada vez que se niegan al exterminio moral de un régimen manchado de sangre y ajeno a todo respeto hacia la integridad de cualquiera que pronunciase la palabra libertad.
Tras la constatación de éste hecho, que algunos rebatirian con gritos de "radical", o "yo soy democrata y soy del PP", surge una nueva reflexión: ¿Que esta pasando en Valencia para que una señora que se niega a desautorizar a Francisco Franco justifique su decisión por la voluntad del pueblo, que la ha votado y le ha dado el "honor" de sentarse en el sillón de la alcaldía?
Esta reflexión sí es terrorífica, ya que abre la caja de Pandora al afirmar que el votante del Partido Popular es partidario de una revisión positiva de la época franquista.
Y de ahi, sale una pregunta: ¿Estará de acuerdo ése votante del PP con la alcaldesa de Valencia?
Lo que tengo seguro es que ésto, al igual que los trajes de Camps, no impedirán que la derecha se perpetúe en el gobierno de esta comunidad, fruto del síndrome de Estocolmo que padecen sus habitantes.
Un saludo, y muchas gracias por leerme.

jueves, 26 de marzo de 2009

A la espera de la primera derrota


Para mi primera entrada he decidido citar un magnífico texto de Jose Andrés Torres Mora, a quien tuve el privilegio de escuchar tras una mesa en el Foro de Movimientos Sociales de JJSS, y que me dejó una pequeña huella indeleble.



"Nueve de la noche del martes 17 de marzo. El pleno del Congreso vota las Proposiciones y las Mociones que se han debatido durante la tarde. Los portavoces de la oposición, la prensa, llevan anunciando desde primeros de mes que el Partido Socialista se ha quedado solo en el Parlamento y todos esperan la primera derrota.


En ese momento votamos una Proposición No de Ley del Partido Popular. "Es en ésta", comenta alguien. Al parecer, es aquí donde los socialistas vamos a perder nuestra primera votación. Me digo a mí mismo que la memoria es flaca, que ya hemos perdido unas cuantas votaciones en ésta y en la pasada legislatura. Me vienen las imágenes de las negociaciones con los portavoces de los otros grupos para conseguir su voto en cada trámite del Pleno o de las comisiones. Al fin y al cabo hay que tener un master en estrategia y en psicología para negociar cada votación cuando no se tiene mayoría absoluta, y también hay que tener un doctorado en humildad.


La voz de Mamen Sánchez, la portavoz adjunta del Grupo Socialista, me saca de mis pensamientos, anuncia el sentido de nuestro voto: "No". Adelanto mi cuerpo para ver su mano alzada mostrando tres dedos, en efecto he oído bien, tres dedos significa voto negativo. Pulso la tecla y espero unos segundos, miro de nuevo para asegurarme de que he votado correctamente; no nos podemos equivocar. Nadie hace bromas como otras veces, todos estamos expectantes.


Finalmente se ilumina el panel de votación: hemos ganado por tres votos. Se escucha un rumor de alivio. Alguien pregunta con sorna: "¿Dónde estaba Rajoy?", y nos saca una sonrisa. Tampoco esta vez estaba Rajoy allí para llevar a los suyos a la victoria.


Todavía no hemos perdido una votación en el pleno desde el 1 de marzo, pero la prensa de la derecha ya escribe editoriales diciendo que donde las dan las toman, y los partidos nacionalistas preguntan al presidente por su soledad parlamentaria.


En las tertulias hay hasta quien especula con un adelanto electoral. Igual que lo llevan haciendo, por diferentes motivos, desde que ganamos las elecciones en 2004. Las certezas de la aritmética ocupan el espacio de la política en las conversaciones.


Sin embargo, es la política, y no la aritmética, la que puede arrojar luz sobre lo que está ocurriendo en el Parlamento. En efecto, los resultados electorales del 1 de marzo en el País Vasco son un elemento importante para entender las nuevas dificultades del Grupo Socialista para recabar apoyos parlamentarios. Los resultados de las elecciones vascas permitían aritméticamente una cómoda solución al PSOE para afrontar el resto de la legislatura en el Congreso de los Diputados. Bastaba con apoyar en Vitoria un Gobierno encabezado por el señor Ibarretxe a cambio de que el PNV apoyara en Madrid al PSOE.


En lugar de eso, los socialistas hemos optado por aprovechar esta oportunidad excepcional y presentar la candidatura de Patxi López a lehendakari del Gobierno vasco. Lo hemos hecho porque consideramos más importante, para la sociedad vasca en particular y para España en general, dar una oportunidad a un Gobierno no nacionalista en el País Vasco que garantizarnos una mayoría cómoda en el Congreso de los Diputados.


¿Cómo se llama, en las presentes circunstancias, a que el Partido Popular sume sus votos al Partido Nacionalista Vasco para decir que Zapatero está solo? La misma derecha que se envuelve en la bandera española, la misma derecha que usa sin pudor a las víctimas del terrorismo, la que se ha pasado las últimas legislaturas alentando a un tiempo el nacionalismo y el miedo al nacionalismo, la que ha denunciado los estatutos de autonomía no en función de sus contenidos, sino en función de las comunidades autónomas a los que se referían, es la que suma sus votos a los partidos nacionalistas cada vez que le conviene.


Lo hace ahora aprovechando que el PSOE sacrifica recursos como partido en el altar de los intereses generales de España, unos intereses que la derecha invoca tanto como desprecia. Lo hace para simbolizar la debilidad parlamentaria del Gobierno Zapatero, pero lo que simboliza de verdad es su debilidad política, la que nace de la escandalosa inconsistencia entre sus actos y sus palabras. Una debilidad que sólo ingentes cantidades de cinismo y de dinero pueden disimular.


Es difícil que la derecha pueda explicar a la sociedad española su comportamiento. No somos los socialistas quienes hemos demonizado a los nacionalismos. Los socialistas hemos entendido muy bien que, mal que le pese al nacionalismo español, España es un país plural; y que, mal que les pese a los nacionalismos periféricos, sus comunidades también son plurales en su interior. Por eso hemos cultivado el pacto y el diálogo con todos. Porque sólo con el pacto y el diálogo se puede convivir en un país tan diverso en su composición y tan plural en la expresión política de su diversidad. Convendría preguntarse por qué el PNV y el PP están dispuestos a gobernar con el PSOE en el País Vasco. Quizá en la respuesta se encuentre la razón del éxito de Patxi López allí donde otros fracasaron.


El PP construyó su soledad negando la legitimidad de los demás, demonizando al nacionalismo democrático y a quienes dialogábamos y llegábamos a acuerdos con dicho nacionalismo. Su soledad nace de la negación del otro; en ocasiones, de cualquier otro.


A diferencia del PP, los socialistas consideramos al PNV un partido con el que es legítimo pactar, aunque pensemos que no es conveniente para los intereses de la sociedad vasca y el resto de la sociedad española pactar para consolidar al señor Ibarretxe. Si hemos conseguido romper la política de bloques en el País Vasco, si Patxi López ha triunfado allí donde Mayor Oreja fracasó, es porque respetamos y apreciamos lo que significa el PNV.


Hoy, aprovechando que el PSOE trabaja en Vitoria para alejar el fantasma del plan Ibarretxe, el PP está dispuesto a hacer palanca con el PNV y CiU en Madrid para debilitar al Gobierno de Zapatero; y no le faltan pícaros para vender a la sociedad el traje invisible de la justificación de semejante contradicción.


Es posible que para ciertas élites nacionalistas, de nacionalismo español o periférico, y para un pequeño sector de la sociedad, resulte una buena estrategia unir las fuerzas del nacionalismo español y del nacionalismo vasco y catalán para desalojar de las instituciones al partido que mejor ha sabido facilitar la convivencia y el acuerdo entre diferentes. Pero su capacidad de acuerdo se acaba ahí. Luego sólo ofrecen un buen conflicto, aderezado con la amenaza constante del choque de trenes, con propuestas neocentralistas e independentistas.


Ésa es la experiencia que tuvimos entre 2000 y 2004, después de que el señor Aznar aprendiera catalán y se diera la vuelta como un calcetín ante un Arzallus encantado con la flexibilidad del líder de la derecha. Para ellos todo armisticio se limita a ganar fuerzas para atacarse mejor.


Conoceremos derrotas parlamentarias, ya las hemos tenido. Es lo que pasa cuando no se tiene mayoría absoluta. Un día de estos, el sentido del voto que nos indique Mamen Sánchez y el resultado del panel de votación no coincidirán. Entonces habrá aplausos en los bancos de la derecha y en algunos despachos de gente muy poderosa de nuestro país.


Ese día la brillante y elemental aritmética de su victoria parlamentaria les impedirá ver con claridad la magnitud de su derrota política.


José Andrés Torres Mora es diputado y miembro de la Ejecutiva del PSOE.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Innauguración del blog

Ha sido una idea feliz, un acto inconsciente que espero suponga un experimento con buen final.
Si no es así, descansará en paz y sin cambios como otros espacios similares.

Pero hoy empiezo este blog con la intención y la voluntad de hacer lo que reza en el pie de portada, poco a poco ir exponiendo ideas de lo más peregrinas, pero sobre todo, ideas personales, sin tapujos y con la más escueta autocensura.

A los pocos lectores que lo sigan me dirijo cuando doy gracias por su lectura, y, ante todo, espero que sea del agrado de quien tenga a bien leer las palabras de este técnico metido a literato.

Muchas gracias y espero que os guste.