
Y llegó la imputación. ¿Y que vino despues? La continuación de la defensa, de la condición de presunción de inocencia, de marear la perdiz, de engañar, de provocar el vómito.
Ya lo se, no es muy elegante ésta afirmación, pero es aberrante, por otro lado comprobar cómo se puede tener la bajeza democrática de ser imputado y seguir asistiendo al parlamento.
Hoy ha sido un dia triste para los ciudadanos valencianos, y la víctima, a parte de ellos, ha sido la dignidad del cargo de President de la Generalitat Valenciana.
Hoy se ha consumado la imputación a su titular, Francisco Camps, que lleva semanas esquivando un tema tan bochornoso como impropio de una alta institución como la que ostenta.
Dimisión. Es la única salida honorable para el Molt Honorable, que de eso le queda poco.
Pero la dimision, si no hay una culpabilidad manifiesta, es un castigo prematuro, injusto. Eso dicen algunos, los más tibios, o incluso los que conniven con la actitud bochornosa.
Pero es que ahi es donde está la concepción de la política, y la altura de miras. El respeto y la dignidad que uno puede tener hacia un cargo.
El Molt Honorable tiene que ser inmaculado. Lo exige la honra del cargo, lo exige la dignidad del pueblo al que representa, y lo exige la moralidad de quien lo ostenta.
Eso implica que, cuando uno es imputado, ha de abandonar ése cargo, por respeto, ya digo, para luego demostrar que era inocente.
Para así no conducir a un espectáculo bochornoso, que es ver a un Presidente sentado en el banquillo de los acusados, ya que ésa es una de las raices del rechazo ciudadano a la política.
Nada de esto parece entender el señor Camps, que se aferra a su puesto como si le fuera la vida en ello, sollozando y alegando que es inocente.
Que se le juzgue, para demostrarlo, y si lo és, la sola sentencia absolutoria servirá para recomponer su honor.
Pero si no lo es... Si no lo es que caiga sobre el todo el peso de la Ley, y que coloque a cada uno donde se merece.
Nada desdeñable, por otro lado, es la actitud de la ciudadania. Ciegos a costa de no querer ver. Sordos a costa de no querer oir, y mancos a costa de no levantar las manos para pedir justicia.
Camps deberia conocer el rechazo de SU pueblo, y sentirse avergonzado por su actitud. En lugar de ello, cosecha más adulación, e igual desinteres, ambos regalos que no hacen sino ratificar su posición.
Un pueblo fuerte es aquel que hace que el político tenga miedo de cometer fechorias, porque sabe que va a pagar las consecuencias. Pueblo fuerte falta en España en general, y en Valencia en particular, y es ése pueblo el que permitirá que, de una vez por todas, eliminemos esa lacra en la clase política que es la corrupción, el cohecho y la prevaricación.
Un saludo, y muchas gracias por leerme.

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