miércoles, 18 de noviembre de 2009

Fiebre


Tengo la temperatura alta, me duele la cabeza y estoy resfriado. Por suerte, dice el medico que no tengo la gripe, pero tengo que descansar lo máximo posible.

Cuando te pasa algo, te solidarizas con los compañeros de fatiga, y en este caso, la relación me resulta más que oportuna.
Y es que yo no soy el único que padece fiebre.
La política también esta febril, y, como a mi me pasa, esperemos que no tenga la gripe.

Febril porque, a raíz de la liberación del pesquero Alakrana, la temperatura de la política española ha subido a 40ºC.
El responsable es el virus del Partido Popular, que con su táctica de tierra quemada, prefiere que el paciente muera antes que verlo sano y con compañías socialistas.

La actitud ominosa del PP en la sesión de control al gobierno de hoy, miércoles, prueba que el gran virus de la política española se extiende, acompañado de otros agentes patógenos, como los payasos y los bufones que rodean la corte de la derecha española, sembrando dudas sobre una gestión dificilísima de una crisis diplomática que ellos no hubieran solucionado de una manera muy diferente.

Algo a lo que nos tienen acostumbrados, como siempre, en el uso del dolor de las familias contra el Gobierno.

Afortunadamente, antes que se convierta en gripe, mortal para el sistema, podemos aplacar al virus mediante los medicamentos más efectivos: la lectura, la razón y la decencia, que, si los aplicamos bien, podran hacer huir a los que, con su actitud, desprestigian una política necesaria y positiva.

Un saludo

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