jueves, 22 de octubre de 2009

Desvaríos desde el pozo


Cualquiera que lea las últimas entradas de éste blog podria pensar que el título está equivocado, que ésto no es sino un pelotón de fusilamiento ideológico, o que tengo puesto el traje de pesimista y no me lo quito ni para sonreir.


Puedo prometer y prometo que no es premeditado. Todo el mundo sufre ciclos: los optimistas son los que mejor sabor de boca dejan, pero los pesimistas son los que te marcan de verdad, los que esculpen la personalidad más profunda y los que te sirven realmente para forjar una memoria crítica que, a fuerza de las cinceladas de la vida dejan grabada la historia ideológica de cada uno.

Y últimamente esculpir es lo que no paro de hacer. Sufro, y los más allegados lo perciben, una verdadera crisis de ilusión política, alimentada por el frío antológico que, desde siempre se ha dicho, hace en la oposición, y por esa sensación de lentitud e inactividad de las horas más bajas de mi visión de la política almanseña.

Un ayuntamiento que no acaba de demostrar su completa ineptitud, que trasviste su mala gestión en cambios y más cambios de concejales, de alcaldes, que dificultan la actividad de nuestros compañeros del grupo municipal Socialista hasta el punto de estar de “días de gracia” la mitad de la legislatura.

Un PP que está fuera de control, pero que lo aparenta muy bien, los Independientes, esos chupa-sangre, o mejor dicho, anti-políticos fraudulentos que se mueven más por el interés de un solo hombre que por el de la ciudadanía.

Un ayuntamiento kafkiano, donde el buen ambiente es una quimera, un imposible que lleva sin aparecer más de 2 largos años.

Es tal la desazón que produce en mi esa situación, que miro con ansiedad en mi partido, y percibo una calma que me mata la ilusión.
No os culpo, compañeros, pero yo siento una impotencia de la que vosotros estáis curados, por experiencia, por el tiempo, y que a mi me duele.

Me falta algo. Me falta una referencia, me falta la ilusión de pensar que podemos machacarles. La única certeza que tengo es que todos tenemos ganas de cambiar esto, pero cada uno lo vemos de una forma, o mejor dicho, yo lo veo de otra forma distinta al resto, y eso me hace caer en un abismo de desgana.

Espero el día en que todo empiece a moverse, en que haya arengas, y que pasemos a la acción. Creo que ése día está cerca, y es lo único que me saca del pozo, y espero poder ayudar cuando llegue el momento.

Porque estamos en el mismo barco, todos, y si hay que, como se dice, arrimar el hombro, no voy a dudar, y si hay que mojarse hasta la cintura, allí vamos a estar, o al menos eso espero.

Mientras tanto, sigo en el pozo, esperando…

Un saludo, y gracias por leerme.

2 comentarios:

  1. Somos un barco, un gran barco que mueve el Pais.
    Aquellos que transmiten desilusión no son culpables sino victimas. En este mundo si bajas la guardia y dejas de luchar, el sistema te engulle y pasas a ser parte del mismo

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  2. las buenas y las malas epocas no las marcan las circunstancias, sino como las personas nos enfrentamos a ellas...animo!

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