jueves, 24 de septiembre de 2009

Y tras la critica...


Si en la última entrada transcribía un texto de Rodríguez Ibarra que reflejaba la desazón que me invade, usaré mi propia pluma para analizar los retos que nos aguardan.


El monstruo se llama crisis, y nadie le ha invitado, al menos conscientemente. Es él, que fue convidado de piedra, siempre presente, inmovil, sigiloso, y frio que, tras años de calor y bienestar, como si de una estatua de hielo se tratase, fundió su caparazón para descubrirse vivo, virulento, y con sed de venganza.


Despertó para tragedia nuestra, y voraz, está haciendo estragos en nuestro mal llamado sistema del bienestar.

Un bienestar falso, que hemos alimentado con falso dinero, falsa seguridad y falsos argumentos durante decenas de años, creyendo, falsamente, que nadie iba a soplar ésta torre de naipes.


Pero el monstruo tocó la estructura, y la tocó muy bien, o mejor dicho, muy mal.

De repente, todo este escenario se desvanece, y los resortes empiezan a saltar, sin tino, con la incredulidad de unos, el pánico de otros, y el estupor de todos, y es cuando salen a la luz todas las mentiras que nos hemos creido durante todo este tiempo.


Porque el libre mercado es ineficaz cuando se trata de proteger, primera mentira que nos creimos porque nos interesaba.

Consecuencia: el libre mercado genera tiburones sin escrúpulos que se alimentan de la carnaza.


Porque el Estado ha de ser ágil para poder resolver los problemas de manera rápida y eficaz, porque si no, muchos sufrirán las consecuencias de su aletargamiento y lentitud, con la subsiguiente pérdida de credibilidad de la Administración.


Porque los extremos son malos SIEMPRE: ni podemos pensar que la unica de vencer al monstruo es continuando con el modelo que lo ha alimentado, ni que la mejor forma es hacer política de subsidios, que acomodan a la población, y eliminan la creatividad y a los emprendedores.


Porque las crisis han de servir para aprender. En el colegio nos decian que hay que poner en crisis un argumento para poder mejorarlo. Ésto significa que a la palabra crisis se le ha de unir la palabra "oportunidad", y ahí ha de estar nuestro Estado, para apoyar y para ayudar a mejorar.


Siempre he mantenido que un pais en el que los chavales tienen como meta ser funcionarios está abocado al fracaso. Recuerda a la Francia pre-revolucionaria, con una maquinaria tan pesada que tuvo que estrellarse para poder volver a alzar el vuelo (torpemente y recayendo de forma múltiple), y ahi es donde hay que mirar.


Puedo seguir divagando sobre un tema que desconozco, pero seria tentar demasiado a la suerte. Solo me limito, como amante de la política, a crear sensibilidad, para que los verdaderos expertos en la materia tengan facilitado su trabajo. Ésa es la labor del político, y siento que hoy no lo estamos haciendo bien..


Un saludo y muchas gracias por leerme.

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