jueves, 14 de febrero de 2013

En defensa de Beatriz Talegon


Soy militante del PSOE,  Secretario de organización de la Agrupación Socialista de Almansa, también militante de Juventudes Socialistas, y su secretario general en la provincia de Albacete. Soy militante y dirigente, por tanto, y soy, me siento, y siempre me he comportado como una persona critica con las injusticias que se cometen dentro y fuera de esta organización.

Cuando hace unos días me entere de la intervención de Beatriz Talegon en la reunión de la Internacional Socialista me apresure a felicitarla personalmente, porque se da la circunstancia de que, ademas, la conozco en persona.

La persona, su personalidad o lo que hace con su vida privada es, por ahora, y hasta que no ostente un cargo de responsabilidad pública, irrelevante.

A mi no me conmovió su personalidad, su liderazgo o su aspecto. Tampoco lo que yo conociera u opinara de ella por motivos personales. Lo que me conmovió y aplaudí sin dudarlo fue la valentía de decir lo que muchos pensamos, y que no todos se atreven a decir.

Como empezaba, soy dirigente de JSE, y quien me conoce sabe que nunca me he callado en las reuniones internas y privadas de nuestro partido, pero, a diferencia de Beatriz, mi ámbito de actuación es mucho menos mediático.

Su discurso podía sonar, como siempre suenan los discursos críticos, populista, pero es importante tener en cuenta que no sólo importa la dosis de populismo que se pueda decir para llegar a la conciencia de las personas, sino que también hay que valorar lo que hay detrás: un grito ante una situación que nos asfixia y nos perjudica, directamente a los partidos políticos, pero indirectamente a los ciudadanos.

Días después, la crítica al discurso ideológico de Beatriz Talegon ha dejado de existir para dar paso a una feroz critica a su persona, sus circunstancias, su pasado o su aspecto.

Ya que el debate se ha centrado en estos aspectos, degradandose y degradando a los que así lo alimentan, hablare sobre ellos desde mi perspectiva personal.

Nunca he cobrado un solo euro público, y menos por labores políticas de ningún tipo. He recogido firmas, he pateado la calle, he hecho campañas, me he manifestado contra recortes e injusticias.

De esta forma ejerzo una pasión, que es la política, que me cuesta más de lo que me da, tanto en disgustos como en dinero. Y este hecho no impide que reconozca que, pese a mis circunstancias, o mejor dicho, por mis circunstancias, jamás seré capaz de llegar al ámbito al que habló Beatriz Talegon.

Cierto es que cobra un sueldo. Es cierto que viaja, y que esos viajes son pagados por su organización, mi organización. Cierto es que ha sido concejala, apparatrix como la llaman algunos, combinando cargos en esta organización. Pero quien conocemos lo que significa estar, participar y militar en un partido político sabemos que no se puede hablar delante de Rubalcaba, Papandreu o cualquier líder sin antes haber pasado por ello.

La diferencia estriba en que, mientras que Beatriz podía haberse callado, asegurando con ello su posible carrera política, y aplicando una buena dosis de hipocresía, decidió hablar, diciendo lo que otros menos privilegiados que ella, sin la posibilidad de hablar ante dicho auditorio, no podíamos decir.

Por eso, yo pongo el foco no en ella, sino en todos sus predecesores, en ese u otro ámbito, que no tuvieron las agallas para hacer lo mismo.

Quien sabe lo que significa ser dirigente de una organización como JSE sabe que hay que viajar mucho. Desde mi responsabilidad como secretario provincial he viajado, pagando yo o con ayuda de la organización, muchos kilómetros, porque no se puede representar sin pisar la carretera.

Mi ámbito, pequeño, es uno, pero los hay regionales, nacionales e internacionales, por eso creo un debate maniqueo ahondar en la cuestión de los viajes, más cuando no son turísticos, sino obligatorios para poder representar.

También ha habido opiniones que hablan de su paso por el PSOE o las JSE.
Me sorprende que afirmen que han militado durante meses, o pocos años, y que con ello se arroguen el derecho de criticar, censurar o señalar a los que aún seguimos aquí.

Sobra decir que un partido no son sus dirigentes, y eso creemos en el PSOE, como también creemos que se puede dejar de participar activamente, pero que pocos dejan de militar, y si así lo hacen tan solo tras unos meses, es porque nunca llegaron a respetar las ideas que siempre han estado en el fondo del ideario socialista.

Por eso, afirmo con rotundidad que no puedo aceptar que nadie me de lecciones de ideología o de lealtad.

Hay algo que ha quedado muy claro, y es que el mensaje transmitido por Beatriz Talegon hacia falta. Lo hacia por muchos motivos, que ahora no vienen al caso, pero también ha quedado claro que hemos pasado de la euforia del mensaje a matar al mensajero, y eso deja en evidencia las carencias que tiene la sociedad.

Quizás haya personas más cualificadas que Beatriz para decir lo que ella ha dicho, pero seguramente nunca podrían haberlo hecho. Por eso, y reconociendo que todas las personas tenemos errores, yo me quedo con el fondo del discurso, porque los portavoces son pasajeros, cambian, suben y caen, pero el fondo permanece, y es el fondo lo que en este caso importa.

Me disculpo ante quien se haya sentido agredido por mis palabras.

Un saludo, y gracias por leerme.

Cristian García Navalon

No hay comentarios:

Publicar un comentario