
Volvió a suceder. El fuego ha segado otra vida en Euskadi.
Quizás la bomba estalló bajo el coche en la realidad, y la víctima fué un miembro de la lucha antiterrorista. Pero, simbolicamente, la bomba ha explotado bajo los asientos de todos, y la víctima es Euskadi.
Resulta demoledor oir las palabras del Lehendakari, cerrar los ojos y reflexionar sobre la dura realidad que allí se vive. Sobre las intenciones de los que quieren conseguir con las armas lo que no son capaces de conseguir con las urnas, y ver que no dudan en asesinar.
Qué facil es matar. Que facil es segar vidas.
Pero más demoledores que las palabras de Patxi son las de la viuda del héroe, como se le ha llamado.
Una mujer entera, con voz firme, que está viviendo el peor de su vida, y que habla con la rabia de quien acaba de perder un marido y su escolta son sus hijos, que acaban de perder un padre.
Qué más se puede añadir? Qué podemos hacer, si no reflexionar sobre lo dicho por las víctimas directas de la tragedia?
Me quedo con una frase:
"Lo único que han conseguido es dejar dos huérfanos y una viuda, no van a conseguir nada más porque gracias a Dios hay mucha gente como mi marido y no van a poder con ellos, cada día van a salir más y más"
Ahi queda...

No hay comentarios:
Publicar un comentario