
Es curioso lo que aprende uno cuando escucha. Aprende, mas bien constata, los errores que hacen que la política esté tan denostada. Lo curioso es que ésto ocurra en el lugar donde debiera suceder justamente lo contrario, es decir, entre compañeros, entre colegas, entre cómplices.
También es curioso aprender a desilusionarte de las personas que un dia te seducen con miel en los oidos, gritos de libertad y palabras que te llenan de orgullo, y por el contrario otro dia cometen un atentado contra la integridad moral de los que nos sentimos demócratas y socialistas.
¿Por que digo ésto? El pasado fin de semana asistí a un minicongreso regional de las Juventudes Socialistas de Castilla-La Mancha. Fue una experiencia extremadamente motivante, educadora y generadora de orgullo, pero tuvo una mancha que, sin duda, se convirtió en la anécdota de las jornadas.
Si hace pocos días decia aqui mismo que el señor Torres Mora dejó una marca indeleble en mi pensamiento en Barcelona, no hizo lo contrario en Cuenca. Desgraciadamente fue en el sentido extremadamente opuesto.
Este político como la copa de un pino, hay que reconocerlo y admirarlo por ello, no dudó en afirmar que la autocrítica es antidemocrática, y que el líder no debe ejercerla nunca.
Además afirmó que el líder debe ocultar sus errores, pare evitar la crítica, que de seguro le llegaria en el caso contrario.
Éstas palabras cayeron como una bomba en mi cabeza, así como en la de mis compañeros de pensamiento, que inmediatamente dejamos que la ira contenida ocupara el hueco que la estupefacción se habia formado.
Eso si, su razonamiento estaba impecablemente planteado. Afirmó que la democracia daba el poder de la crítica para así controlar al lider, que no debia hacer autocrítica porque ya habia alguien que ocuparía ese puesto.
En las dictaduras, por el contrario, no existía el poder de la crítica, con lo cual la única forma posible era la propia autocrítica del lider.
Impecable en el papel, sí, pero deleznable en su dimensión moral, al menos a través de nuestro juicio.
Y es que, como no dudó en decir un compañero, la autocrítica es la base de un buen lider. Ésa capacidad de entender que uno obra correctamente.
Quizás no fue Torres Mora, sociólogo, eminencia en el campo ideológico, pilar moral del Partido Socialista Obrero Español, conferenciante y profesor en la Universidad Complutense de Madrid, consciente de que su argumento hacía aguas en algo que yo, personalmente, y mis compañeros, colectivamente, tenemos muy claro: La autocrítica es el fino hilo que une al lider con la responsabilidad en sus decisiones. Roto él, no queda mas que el desecho de alguien que piensa que lleva siempre la razón.
Así, el producto de los anti-autocritica sería (y es, efectivamente), un rosario de líderes fracasados, tumbados por la voluntad popular, que se ensimisman creyendo que siempre actuaron correctamente, culpando de su fracaso a aquellos a los que sirven, viendo fantasmas por doquier... Un Jose María Aznar, un Felipe Gonzalez, tantos y tantös otros que se rigen por dichos patrones.
Y ahora, argumentemos. ¿Por qué autocrítica? Porque es imprescindible para ser conscientes de un error. Nos critican, les rebatimos, pero si la crítica es fundada, no nos queda mas que hacer autocrítica y reconocer el error. Ése es el proceso lógico. ¿Por qué esperar a que nos tumben por demostrar un superavit de orgullo? No es ése el camino.
Como dije al principio. Ésta es la razón del comportamiento de nuestros líderes. El dialogo de sordos en las Cortes. Todos critican, nadie se autocritica. Y ésta es la razon del desprestigio de una labor tan importante como bella, que es la política, y en la que hay, como podemos observar, demasiadas cosas por cambiar. ¿Quien se apunta?
Un saludo, y gracias por leerme.
**Hoy, a día 14 de Septiembre de 2010 corrijo un grave error que cometí en la redacción de éste post, y es el faltar al respeto a un compañero socialista como es José Andrés Torres Mora.
No cambiaré de argumentos, sigo pensando lo mismo, pero tengo que pedirle disculpas por el uso de adjetivos que nada tenian que ver con el debate.
Siento el prejuicio producido y espero que a partir de ahora la crítica en mi vida privada y pública se rija por el respeto hacia el honor y la integridad de las personas.**

Bravo!
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